12/3/19

Adoslescencia



Con 19 meses ya hemos entrado hace tiempo en la " adolescencia ", es una etapa durilla y eso que no ha hecho nada más que empezar, tengo que reconocer que muchas veces es hasta graciosa, pero lidiar con ella no es tarea fácil y la única fórmula mágica se llama paciencia.

Una vez más Hugo es un niño precoz en este tema también y las rabietas se multiplican por cualquier motivo mostrando sus emociones a la enésima potencia.

Pero no os asustéis porque las rabietas son muy comunes y tan sólo significan que nuestros pequeños están afianzando su personalidad indicando que están en un proceso normal y sano.

Reprimir los sentimientos en un niño sería por lo contrario preocupante, así que no nos queda otra que aprender a gestionar esas rabietas y aceptarlas, podemos conocer la teoría al dedillo pero cuando entramos en las rabietas en bucle y nuestro instinto más reptiliano se activa sólo nos queda encomendarnos para que la santa paciencia no nos abandone por completo.

Reconozco que mi cabeza tiene un límite y que escucharlo en bucle pasar de la alegría al llanto desconsolado me produce una presión tremenda que no acompaña a hacer las labores y el trabajo cotidiano con " alegría ", muy al contrario no hago más que acumular cansancio.

Me da un poquito de pena pensar a ratos que quiero que crezca y luego me invade una pena tremenda porque sé que es una etapa larga y no quiero perderme su crecimiento tan deprisa.

Parece incluso una especie de preparación para lo que va a venir en unos años cuando llegue la famosa pubertad.

Pasar de ser un ser de lo más dulce e inocente a estar poseído por un ser irracional y arisco es algo de lo más normal.

Ejemplos como subirlo al carro y querer bajarse, cogerlo en brazos y querer ir a pie, porque quiere hacer algo sólo para lo que es demasiado pequeño, no ceder a darle algo peligroso...

Y así un sinfín de situaciones que las desencadenan.

Consejos antirrabieta que me funcionan:

- No gritarle para que deje de hacerlo, porque entenderá que debe gritar más, es mejor mantener un tono de voz suave y con firmeza explicarle de manera clara que cuando se calme lo escucharás.

- No pegarle si está pegando a otro porque no le estamos dando ejemplo, será mucho mejor decirle que a quien ha pegado no le ha gustado y que si vuelve a pasar tendrá consecuencia.

- Si llega la consecuencia ha de ser lógica y proporcionada a la acción, no le sancionaremos mañana por algo ocurrido hoy...

Hay que hablar de consecuencia y no de castigo, el castigo está relacionado con el bien y el mal, los niños no son malos, la consecuencia está relacionada con una acción y esto les ayudará a ser responsables.

- Todos tenemos mal humor, y los niños también, a veces hay que dejarles sacar esas emociones que no saben gestionar como por ejemplo la rabia y trabajarlas.

- Si ignoramos una pataleta, debemos ser prudentes, el niño podría sentirse ignorado y abandonado y desarrollar una baja autoestima por lo que habría que recurrir al primer consejo.

- No dejarte llevar por la sociedad cuando te digan " pobre " en plena rabieta, si miran eres tú el que estás educando a tu hijo y quien los tenga empatizará contigo.

- Nunca contarles mentiras para solucionarlas porque sólo agravarán las rabietas y perderán la confianza en nosotros.

- Una vez pasa la tormenta no es necesario recordárselo porque el niño no es malo sino que se comporta de esta manera en un momento determinado.





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