10/2/19

Proteger sin sobreproteger




Hugo tiene una energía inagotable motivada por el dominio de nuevas habilidades psicomotoras y por su enorme curiosidad, algo que le convierte en un peligro andante y a nosotros en sus esclavos porque  nos pasamos el día vigilándolo.

Nunca le dejamos sólo y cuando no escuchamos ningún ruido nos llevamos las manos a la cabeza si lo hemos dejado un segundo campando a sus anchas...

Nunca perdemos la oportunidad de explicarle dónde está el peligro, de enseñarle algunas normas básicas de seguridad pero todavía es demasiado pronto para que comprenda la mayoría.

Colocar cierres de seguridad en las ventanas, vallar las escaleras y la terraza, poner protectores en los enchufes de la luz, almohadillas en las esquinas de los muebles y mesas, dejar los productos tóxicos en lo alto así como guardar bajo llave las medicinas son algunas de las medidas recomendadas.

Aún así ya lleva algún que otro susto y moretón por las caídas. 

No queremos que caiga en la sobreprotección porque queremos que sea un niño autosuficiente, una manera es antes de evitar que suba o baje un bordillo diciéndole " no, que te caes ", es más recomendable darle la mano y que lo haga con seguridad.

Hay que tener en cuenta que a última hora de la tarde están más torpes porque están ya cansados.

Toda esta educación tiene objetivo final que el niño deje de ser temerario y se vuelba precavido pero no temeroso.

La teoría es fácil pero la práctica require mucho esfuerzo y paciencia.










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