23/1/19

Educar sin castigos ?



Un buen método educativo no es un castigo y un cachete a tiempo tampoco la solución, tenemos que hacer un buen uso de nuestra inteligencia y creatividad para buscar métodos y herramientas alternativas más respetuosas y menos humillantes y sobre todo más útiles a largo plazo.

Cuando le explicas esto a una persona y piensa en su infancia, recuerda cómo se sentía cuando le pegaban o castigaban y entonces recapacita, empieza a pensar y quiere intentar no hacer lo mismo que le hacían sus padres...

Para llegar a conseguirlo hay unos cuantos consejos para que podamos adoptar la conducta más adecuada para resolver un conflicto:

- ¿ Lo han hecho queriendo o sin querer ?:

Antes de castigar debemos hacernos esta pregunta, los niños no son tan hábiles como los adultos y por ejemplo podrían tirarse un zumo por encima que " a priori " nos da mucha rabia pero tan sólo es el resultado de su falta de " autonomía ". Si les preguntamos primero si querían beber nos daremos cuenta de que su finalidad no era salpicar y ponerlo todo perdido.

Podemos entonces decirles que hay cosas para las que todavía son pequeños y que es mejor que las pidan de momento para que les ayudemos, evidentemente ellos no saben que están mal hechas.

- ¿ No será que esperamos demasiado de ellos ?:

En muchas ocasiones los comparamos con otros niños que a su edad ya lo hacen, o incluso con sus hermanos sin saber que les exigimos demasiado, esto es un poco parecido al punto anterior.
Se nos olvida con mucha frecuencia que son muy pequeños.

- ¿ Si lo ha hecho queriendo, ¿ por qué lo ha hecho ?:

Si en esta ocasión el niño lo ha hecho por molestar, en lugar de castigarle o ignorarle ( tratará de llamar más la atención todavía ) deberíamos preguntarle, ¿ por qué lo ha hecho ?.

Puede que nos sorprenda la respuesta porque ésta sea que está aburrido y que se siente solo, en realidad te está pidiendo que le hagas caso.

La solución sería solucionar la causa para evitar los problemas.

- Huye:

Cuando nos domina la ira nuestro cerebro racional se desconecta, pero no es el único ya que el emocional también lo hace poniéndose en modo automático o también llamado cerebro reptil, el más primitivo y logra sacar de nosotros lo peor como un cachete en caliente sin pensar en el daño que le podemos hacer ( físico o moral ).

Este cerebro reptil es exactamente el mismo que nos hace comérnoslos a besos cuando estamos inundados de amor.

Ahí se inicia la lucha porque no queremos perder, pero si abusamos del modo automático alejaremos a nuestro hijo y si esto ocurre perderá la confianza depositada en nosotros.

Lo alejaremos emocionalmente y buscamos todo lo contrario.

Así que respira hondo y huye antes de perder el control, mientras te vas a por la fregona, a por el trapo, mientras arreglas el desaguisado enfrías la situación y evitas el modo automático por lo que segundos o minutos después le puedes decir al niño lo que piensas sobre lo que ha hecho, pero con más calma.

Eso NO funciona mientras se están pegando porque los tenemos que separar de inmediato sin habernos calmado, pero debemos intentar rebajar el cerebro reptil y decirles de la mejor forma, aunque nos pongamos serios, que no se hace daño a quién se quiere.

- Pon remedio:

Los castigos son consecuencias que los adultos nos inventamos ante un acto que no nos gusta: sin postre, sin tele... 

Pero es un error porque el niño no puede aprender porque no asocia lo que ocurre con lo que ha hecho. Romper algo no tiene nada que ver con no ver la tele.

Debemos tratar de ayudarles a ver las consecuencias reales, si por ejemplo ha roto algo ver si puede arreglarlo con tu ayuda, si ha manchado algo limpiarlo él y hacerle ver que podríais estar jugando en lugar de perder el tiempo " arreglándolo ".

Si ha pegado a otro niño habría que preguntarle si a él le gustaría que se lo hicieran y no decirle nunca "  pídele perdón o dale un beso " porque la finalidad es que lo entiendan.

- El mantra al que acudir cuando olvidemos todo lo demás:

" Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite ".

Es una frase que usa mucho la psicóloga Rosa Jové y que ayuda a cambiar el chip y entender que cuanto peor se portan, más nos están demostrando que peor lo estamos haciendo.


No hay comentarios: