16/11/18

La primera vez que visité un centro de reproducción asistida


La primera vez que fuimos a un centro de reproducción asistida a informarnos fue un año antes de empezar con el tratamiento, como os he contado muchas veces no fue con la idea de tener hijos sino de preservar mi fertilidad porque no sabía cuando decidiría ser madre, estaba atravesando un duelo muy complicado y ni me sentía con ánimo ni era el momento de empezar algo que requería estar con los cinco sentidos.

Podría haberlo intentado de manera natural ?

Por supuesto, pero lidiar con la incertidumbre cada mes estando en una situación de ansiedad por mi pérdida, podía contribuir a empeorar mi estado, sin embargo, preservar mi fertilidad me daba la seguridad de poder hacer las cosas a mi ritmo y sin presión.

A lo anterior debo añadir que quería saber el riesgo que suponía quedarme embarazada después de la operación de páncreas.

Muchas mujeres viven situaciones por su profesión o situación sentimental similares y optan por esta opción para asegurarse óvulos de calidad en un futuro, en nuestro caso como pareja decidimos hacerlo juntos y vitrificar directamente embriones.

Acudimos a nuestra primera cita informativa con Ernesto Bosch, jefe de personal de IVI Valencia y gran amigo del cirujano digestivo que me había salvado la vida años atrás.

La primera impresión fue muy buena, me gustó mucho la simpatía del doctor y su profesionalidad, salí de allí con la sensación de que mis miedos se hacían más pequeños, que podía ser madre sin problema y con una petición de analítica para averiguar si mi reserva ovárica era satisfactoria.

No os creáis que esperé unos días para hacérmela, como no era necesario estar en ayunas fui directa a realizármela en ese mismo momento.

El resultado al día siguiente fue una buena reserva por lo que nos planteamos no tardar más de un año en volver y empezar el proceso para vitrificar embriones.

Sin duda esta nueva ilusión supuso un reto para seguir adelante y volver a confiar en la vida, una posible nueva vida.

Os confieso que fue muy importante el trato humano que recibí en aquella consulta, la simpatía del doctor y la confianza que nos transmitieron.

No es un proceso fácil ( a muchos niveles ) pero tengo la certeza de que es un proceso en el que escoger un buen profesional es un cincuenta por cien de éxito asegurado.


CONTINUARÁ... 


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