6/10/18

Aceptar nuestras limitaciones


Si vuelvo la vista atrás me doy cuenta que el tiempo vuela, vuelan los días, vuelan las semanas, los años... pero lo peor es que " aquí en el ahora " no somos conscientes, nos exigimos demasiado y nos marcamos unas metas la mayoría de veces casi imposibles que nos impiden disfrutar de lo que verdaderamente importa.

Hace casi tres años que me planteé la maternidad, era ahora o nunca, me conformaba con tener un hijo que llenase ese deseo por cumplir, necesitaba un milagro en mi vida y ese milagro me fue concedido en muy poco tiempo para mi sorpresa.

El embarazo fue una de las etapas más maravillosas de mi vida, vivía en una nube mágica de la cual no quería despertar y aunque el parto no fue lo imaginado ( ni planeado ) tenerlo a mi lado fue el regalo más bonito que la vida me podía dar.

Pero la maternidad es una caja de sorpresas, no te haces una idea de lo dura que es hasta que la vives, nunca vuelves a ser la de antes, el tiempo para ti no existe y hasta caer enferma es un lujo.

A pesar de todo amas la maternidad, descubres un instinto de protección que no sabías que tenías y por muy intensos que sean algunos días, cuando te acuestas y ves a " tu creación durmiendo " te sientes enorme y si en algún momento te dedica una sonrisa o balbucea un mamá para qué seguir hablando...

Y volviendo al nivel de exigencia e inconformismo os confieso que repetiría, volvería a quedarme embarazada asumiendo los riesgos, pero esta vez no por satisfacer mi necesidad, sino por darle a Hugo el mejor regalo.

Pero la realidad es otra y no sé si podrá ser, hay cosas que no dependen de mí y tengo que asumir mis limitaciones, es algo que me apena pero saber que soy consciente de ellas y aceptarlas me hace crecer como persona.

Aceptar no significa renunciar significa entender que lo que tenga que ser será, sin prisas, sin presiones, viviendo el momento, el aquí y el ahora, porque eso ( creedme ) es lo único que tenemos y saberlo nos hace muy poderosos.


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