3/5/17

Lo que nadie te cuenta

Antes de redactar este post quiero dejar claro que sólo quiero dar mi opinión, que cada caso es un mundo y que hay tantas sensaciones, opiniones e historias como mujeres, pero todas igual de válidas.

Cuando te quedas embarazada lo primero que te invade es una alegría mayúscula ( al menos en mi caso ) ya que después de pensar durante años que nunca sería madre, porque muy joven tuve que lidiar con una enfermedad y operación grave, intentarlo tenía su riesgo. 

Pero lo intentamos y lo conseguimos ! 

Me sentía la mujer más completa del mundo cuando vi que asomaba tímidamente el positivo

Todavía al recordar ese momento me invade una sensación de bienestar indescriptible.

Después de la alegría inicial vinieron los miedos, la incertidumbre, las pruebas para comprobar que todo avanzaba con normalidad y sobre todo la idea constate de cambio.

Cambia la mente, el cuerpo, la vida...  sientes que si ya eres fuerte, ahora debes serlo más todavía.

Muchas cosas pasan a un segundo plano, al principio no me di cuenta, pero poco a poco cambié y a día de hoy, sigo haciéndolo.

La ventaja es que la naturaleza te permite que te vayas acostumbrando y te da un margen de nueve meses, y menos mal... porque hay muchas cosas que nadie me había contado y otras que estoy harta de escuchar.

Opiniones, consejos y "amenazas" de todo tipo, pero confieso que cuando alguna " mamá experimentada " empieza con el monotema, suelo desconectar sin querer ( a veces queriendo ).

Me resulta gracioso el atrevimiento por parte de muchas, que por el hecho de ser madres ya creen que tienen un " master " en la vida o la verdad absoluta, que te "recomiendan" y te "advierten" sobre aquello que es mejor para tu bebé.

Y desde aquí, mi espacio, quiero decir que NO, que no hay mejor forma de llevar el embarazo ni de ser mejor madre, que te puedes sentir mal porque tus hormonas están haciendo su función y porque físicamente seguramente estés agotada.

Si te sientes mal, no te preocupes, eres humana, si te equivocas puedes rectificar porque tu experiencia no tiene que ser mejor ni peor que las demás, tan sólo diferente.

Es normal que tengas altibajos, que no te guste tu nuevo cuerpo y que incluso no empatices de buenas a primeras con el " nuevo inquilino " de tu vientre. 

Si, lo confieso, me he sentido en muchos momentos extraña con mi nueva figura, echando de menos mi pecho pequeño y mi peso anterior.  

Tampoco he dado saltos de alegría todos los meses e incluso me he deprimido en muchos momentos al ver que mi actividad se reducía y que tenía que decir no, cuando en el fondo me apetecía mucho aceptar alguna invitación.

No he podido o no he sentido la necesidad de acariciar mi barriga como creía, ni siquiera le he hablado todavía, tampoco he empezado el álbum de fotos de los nueve meses...

Ni que decir tiene que la tristeza por la ausencia de mi hermana, se ha intensificado y que de nada me sirve que alguien se atreva a decir que sólo es culpa de las hormonas, no quiero escucharlo, porque un embarazo te recuerda lo que NO va a poder ser... y porque aunque estas jueguen un papel fundamental en nuestro estado de ánimo, no son un cajón desastre.

Si no hubiese logrado el embarazo ( algo que contemplaba e incluso daba por hecho ) hubiese luchado igualmente por ser feliz, mi vida no hubiese sido mejor, ni peor, tan sólo distinta.

Porque escuchadme " Súper Madres ", hemos nacido para ser felices sea cual sea el camino.

He escogido el camino de la maternidad y voy a luchar por hacerlo de la mejor manera posible, aunque me equivoque, me sienta una mala madre en muchos momentos, o no siga las " normas " que establecen que es lo mejor para un bebé.

Todo aquello que nos produce felicidad, va acompañado de momentos no tan gratos e incluso dolorosos, es el precio que se paga por amar. 

Desproporcionado o no, dolor y felicidad van de la mano, por esa razón no me siento culpable cuando me quejo o cuando no vivo el embarazo como el estado ideal.

A punto de cumplir 29 semanas, no sé si daré pecho, no sé tantas cosas... pero sé algo, algo que para mi es lo más importante, y es que tengo ganas de enfrentarme a este reto, con todo mi amor, paciencia y entrega que... sabéis qué ?

Que merecerá la pena, que lo lograré, mejor dicho, lo lograremos, como siempre hacemos Sergio y yo con lo que nos proponemos !  

Porque alguien desde ahí dentro, me dice ( cuando mis miedos me permiten escucharle ) que nos va a querer, que nos ha escogido para venir al mundo y que no me preocupe porque sabe que pondremos el corazón, igual que hicimos cuando tomamos la decisión de ser papás.

No quiero ser la madre perfecta, tan sólo quiero ser mamá, con eso me conformo.

2 comentarios:

mybeautrip dijo...

Me ha gustado muchísimo esta entrada que desmitifica un poco el concepto de ser madre, tanto lo que siempre se cuenta como maravilloso, como lo negativo. Cada uno vive su experiencia y tiene sus emociones y, sobre todo, hay que intentar ser feliz con el camino que hayamos decidido o nos haya tocado vivir.
Besotes

María dijo...

No lo has podido explicar mejor, gracias por ser tan sincera.